Gótica

 

 

El Pozo y el Péndulo

Los hombres topo quieren tus ojos
Sobre el Maniqueismo y otros ensayos
Cuentos Góticos

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El Barco de la Muerte,W. Clark Russell

El Barco de la Muerte narra las increíbles peripecias de un joven marinero inglés que, tras caer accidentalmente al mar durante una travesía cerca del Cabo de Buena Esperanza, a finales del siglo XVIII, y después de ser abandonado por sus compañeros, espantados ante la repentina aparición del legendario barco fantasma «El Holandés Errante», es recogido finalmente por su espectral tripulación. A bordo del siniestro navío se encontrará con el infortunado capitán Vanderdecken, que ignora que su travesía dura ya más de ciento cincuenta años, y se enamorará de Imogene, una compañera de cautividad, con la que planea fugarse.

Los hombres topo quieren tus ojos,y otros relatos de la Era Dorada del Pulp

Hordas de ciegos asesinos dementes que sacan los ojos a sus prisioneros; sacrificios humanos ofrecidos a Satán en lo más recóndito de la América Profunda; sociedades secretas que entierran vivos a quienes se atreven a traicionarlas; cadáveres momificados alimentados con la sangre de víctimas inocentes… Basten estos delirantes esbozos argumentales para definir uno de los subgéneros literarios de la «pulp fiction» de mayor éxito en los años 30, la época dorada de las revistas «pulp» norteamericanas, un estilo conocido como «Weird Menace» («Amenaza Extraña»). Y fueron las revistas denominadas «Shudder Pulps» –una serie de publicaciones de horror y misterio en las que, durante poco más de media década, reinaron la sangre y el sexo, el terror más físico y morboso, la violencia sádica, los argumentos más retorcidos y un delicioso erotismo inevitablemente camp– las encargadas de difundir a los cuatro vientos esta nueva frontera del terror popular. 560 paginas.

El ángel caído,William Hjortsberg

Harold Angel, un detective buscavidas con oficina en Nueva York es contratado por un misterioso caballero francés de aspecto siniestro para localizar a Johnny Favorite, un popular cantante de fulgurante carrera desaparecido quince años atrás, después de ser ingresado en un hospital en estado vegetativo. Angel rastrea el pasado del cantante desaparecido en busca de una pista sobre su paradero y pronto se verá atrapado en una trama oprimente y peligrosa en la que el vudú y los ritos satánicos parecen jugar un papel relevante. «El ángel caído» se abre como una clásica novela negra de detectives y se va transformando gradualmente en un relato de horror sobrenatural de final memorable. En palabras de Stephen King: «Es como si Raymond Chandler hubiese escrito “El exorcista”».320 paginas.

La maldición de Hill House,Shirley Jackson

La maldición de Hill House (The Haunting of Hill House, 1959), considerada una de las principales novelas de horror del siglo XX, narra el inquietante experimento de John Montague, doctor en Filosofía y antropólogo, que lleva años entregado al estudio de «las perturbaciones psíquicas» que suelen manifestarse en las «casas encantadas». Infructuosamente ha buscado una casa idónea, cuando un día oye hablar de Hill House, una mansión solitaria y de siniestra reputación. Montague decide alquilarla y busca ayudantes dispuestos a pasar una temporada en ella: Eleanor, una mujer desdichada que, tras once años cuidando a su arisca madre inválida, se ha vuelto una persona solitaria; Theodora, joven alegre y curiosa, seleccionada por su increíble capacidad telepática; y Luke, vividor y mentiroso, incluido en el grupo por exigencia de la propietaria, su tía. El objetivo: tomar notas de cualquier fenómeno paranormal que se presente para documentar el libro sobre casas encantadas que prepara el doctor. Las alucinantes experiencias que vivirán en la casa será mejor que el lector las descubra por sí mismo.256 pag

Cuentos fantásticos del romanticismo alemán

El romanticismo surgió en Alemania como reacción contra el predominio de un rancio racionalismo de origen francés. Sus temas predilectos: el bosque, la noche, lo mágico y maravilloso, el demonio, la muerte, la locura, los sueños y las experiencias místicas tratan de realzar el aspecto fantástico y siniestro de la realidad.360 pag.

Venganza fatal,o la familia Montorio,Charles Robert Maturin

La familia de Montorio (aparecida originalmente con el título de Venganza fatal) es un relato oscuro, una maraña de historias lo vuelven intrincado. Maturin va contando a un tiempo, separadamente, las zozobras de Ippolito y de Annibal, los hermanos Montorio, con los que viajamos a pie y a caballo por buena parte de la región de Nápoles. Sobre ellos se cierne la influencia de un personaje siniestro, “el desconocido” para Ippolito y “el confesor” para Annibal. Una fatalidad traba las vidas de los moradores del castillo de Muralto –formidable, ennegrecido, silencioso–, residencia de la familia Montorio, y sus destinos se deslizan de forma inexorable hacia la catástrofe final.págs: 632

Los crímenes del amor,Sade

En 1790, un año después del estallido de la Revolución francesa, el marqués de Sade es puesto en libertad en el manicomio de Charenton, donde había sido trasladado desde la prisión de la Bastilla. Entre 1787 y 1788 Sade había redactado en veinte cuadernos una serie de narraciones ordenadas de manera que a una “aventura pícara” siguiera una aventura seria o trágica. Al quedar en libertad y acuciado por necesidades económicas, Sade decide a instancias de su editor relegar estas historias y dar a la imprenta en su lugar una serie de novelas libertinas anónimas, de cuya paternidad renegará una y otra vez, como La filosofía en el tocador y La Nueva Justine. Pero en los años siguientes, sus pretensiones literarias y un afán por salir del anonimato le mueven a preparar meticulosamente las once “nouvelles” que van a formar Los crímenes del amor. págs: 560

Venus en las tinieblas,Relatos de horror escritos por mujeres

Todavía hoy existe una clara reticencia, por parte de muchos estudiosos, a reconocer el importante papel que las mujeres han jugado en el desarrollo del género fantástico y de terror, bien como lectoras o como creadoras, ignorando la larga tradición de escritoras especializadas en esta narrativa, particularmente en la cultura anglosajona. Aunque fueron dos hombres, Horace Walpole (1717-1797) y Matthew Gregory Lewis (1775-1818) quienes «inventaron» la ficción gótica con sus clásicas historias El castillo de Otranto y El monje –números 10 y 3 de la colección Gótica–, el género no habría alcanzado la popularidad y difusión necesarias en sus inicios sin la decisiva participación de las «escritoras fantásticas». Fue una mujer, Ann Radcliffe (1764-1823), quien convertirá la novela gótica en un fenómeno popular gracias a títulos como Los misterios de Udolfo o El italiano o El confesonario de los penitentes negrospágs: 480

El que abre el camino,24 historias macabras del maestro del horror,Robert Bloch

El que abre el camino (1945) reúne los primeros relatos escritos por Robert Bloch, y entre ellos encontramos desde historias inspiradas por los temas clásicos del terror, como Madre de las serpientes (sobre los misterios del vudú), El que abre el camino y Los ojos de la momia (de ambientación egipcia), o el destacable Suyo afectísimo, Jack el destripador (en el que el asesino de Whitechapel reaparece en Boston en los años cuarenta), hasta cuentos de horror cósmico, en la línea de Lovecraft, como El vampiro estelar (protagonizado por un místico de Providence, doble de su maestro y amigo HPL), El dios sin rostro o El demonio negro. El volumen recoge, además, tres de los últimos relatos de Bloch, escritos en 1991: Las cuatro esquinas de la cama de la vida, Atrapada en el saco y Un exhorto creativo.

págs: 432

El monje Laskaris,y otros relatos extraños y esotéricos,Gustav Meyrink

Laskaris y otros relatos extraños y esotéricos, reúne una selección de relatos extraídos de sus colecciones originales Historias de alquimistas y Murciélagos, que participan de los temas de sus grandes novelas (El golem, El Ángel de la Ventana de Occidente, El dominico blanco). Todos ellos son pequeñas piezas maestras (entre las que destacan El ópalo y El cardenal Napellus) que reflejan las peculiares obsesiones del autor: la alquimia, la búsqueda de la piedra filosofal, la inmortalidad del hombre... fruto de su tenaz estudio de la literatura especializada y los textos de personajes históricos como Roger Bacon o John Dee. Como dijo Max Brod: «los relatos de Meyrink ejemplifican el non-plus-ultra de todo escrito moderno. Su magnífico colorido, su escalofríante y extraña inventiva, su agresividad, su concisión de estilo, su abrumadora originalidad de ideas, tan evidente en cada sentencia y frase que parece que en ellas no hubiera nada gratuito».págs: 320